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martes, 15 de enero de 2013

¿Querés que te cuente el cuento de la buena pipa?



Cuando era chica, mi papá siempre me contaba el cuento de la buena pipa. Contrariamente a la bronca que le producía a muchos (Karina I) o al sentimiento de incredulidad que nacía en otros: “nunca existió”, dijo alguien por ahí (Celina d G), o  al deseo de que “se borre de la faz de la tierra y que nuestros hijos no lo hereden” (Yani C), yo lo disfrutaba mucho. La esencia misma del cuento, con su eterna repetición, lo hace inmutable. Cuando el narrador (?!) lo comienza, nada de lo que haga o diga su interlocutor podrá variarlo en lo más mínimo.  Y así sigue, igual, siempre…  Y así es muchas veces la vida: hay cosas que no cambian,  independientemente de lo que se haga o diga a su alrededor.  Un ejemplo podría ser Goldy y su amor por los animales. Nacido y criado en un lugar de riqueza natural incomparable, tuvo entre sus mascotas más preciadas a perros, conejos, ¡víboras  y anguilas! (por mencionar algo nomás). Ese amor nunca va a cambiar, no importan las circunstancias. El cuento se repite… igual, siempre…

En nuestro tiempo de novios, yo ya debería haber intuido algo… El flaco se había empecinado en “sacarme el miedo” a algunos insectos, caracoles y víboras. Usó algunas formas convencionales. También otras.  De muchas maneras traté de explicar, de justificarme: “no es miedo; es repulsión”, solía decir sin mucho resultado…

Hace un par de años, mi media naranja quiso domesticar un lagarto muy, muy grande que aparecía todos los veranos en casa. No sé cuántas veces le pedí que no lo alimentara y cuantas otras le rogué que “se lo llevara”… No hubo caso. Dos mordidas en el tobillo sí pudieron, y un día más tarde, para mi alegría y tranquilidad, “Toto” (sí, porque hasta nombre le había puesto) tenía nuevo hogar en un arroyo cercano.

Dos meses atrás comenzó la historia de la tierna Mora. Goldy no dudó por un segundo en traer una yegua huérfana a casa muy a pesar de mis “dudas”.  El patio se trasformó en granja (¡con tranquera y todo!) y mi marido daba sus primeros pasos como veterinario de ocasión, poniendo inyecciones en el cuello, curando bicheras, pero por sobre todas las cosas, dando mucho amor y cuidado. Yo lo observaba con admiración. Mora se hizo querer, pero cuando le encontramos un lugar mejor para estar, sentí ese alivio que viene cuando las cosas vuelven a su curso normal…

El sábado Goldy estaba en  la isla. Me llamó por teléfono y en un momento me dijo: “te estoy llevando un regalo”. No hace falta ser muy viva para saber que en la isla no hay shoppings. Mi respuesta no se hizo esperar: “¡¡¡No traigas ningún animal!!! ¡¡¡Ninguno!!!!”. “Después vemos”, fue su respuesta antes de cortar….

 Y después lo ví: un perrazo negro, con 5 balas en su cuerpo, afiebrado, agujereado, mal, pero mal en serio.  “Lo vamos a llevar. No podía dejarlo allá. Si no lo hago ver, se muere.”  El viaje a casa fue en silencio. Por mi cabeza pasaban muchas cosas… Cuando me repuse del shock, le conté que en el patio había aparecido ¡un lagarto! y le recordé cuanto me disgustan, lo que había pasado con Toto y volví a pedirle que no se le ocurriera empezar a alimentarlo. Solo tuve silencio como respuesta. Silencio y una sonrisa socarrona…

Hoy tengo en casa a los animales de siempre más un perro malherido pero recuperandosé (lo vio el veterinario, el de verdad : ¡Dante!) y un visitante fortuito verde y amarillo que no me hace ninguna gracia.

Hace no mucho tiempo atrás descubrí que Goldy no conocía el cuento de la buena pipa. Cargada de emoción se lo conté. Por alguna razón, a él no le pareció emocionante. Ni siquiera entretenido. Casi diría que ni le pareció un cuento… 

Hoy, el que me está contando el cuento a mí es él. Por alguna razón, no me parece emocionante. Tampoco divertido. Es más, creo que esto ni siquiera es un cuento…

lunes, 14 de junio de 2010

Out of sync.

Se acerca el final del cuatrimestre, se agrandan las pilas de TPs para corregir, se acaban las energías, se aumenta el estrés. Entre otras cosas. Además, empecé a bruxar, a olvidarme cosas, a comer más. Entre otras cosas.

Algunos ejemplos:

La semana pasada me pasó dos veces algo muy interesante -- por llamarlo de alguna manera. Estaba en mi clase de gramática inglesa presentando un tema. Al escribir algunos ejemplos en el pizarrón, noté la cara de desconcierto de mis alumnos. No era la cara típica de desconcierto... (a esa ya estoy acostumbrada, jajajja). Al preguntarles qué pasaba, ellos no sabían qué responder. Luego de un ida y venida me di cuenta que cada ejemplo dado se correspondía con el siguiente tema. Es como si les hubiera estado enseñando a sumar, pero en el pizarrón escribía: 5 - 2 = 3

Y lo peor fue hoy: Mandé a Mati al jardín... en día de jornada institucional!!!


Para atrás. Estoy para atrás y no hay vuelta que darle.

Saludos a todos.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Solicito neurona para chico necesitado...

¿Cuántas neuronas necesitás para darte cuenta que no tenés que estacionar tu auto enfrente a un garage -- aunque sea por dos minutos? Mi cálculo estimado es que con una solita -- y hasta en estado de ebriedad -- podría alcanzar. ¡Parece mentira que haya gente que ni a eso llegue! (Y sí, estoy caliente.)

martes, 22 de septiembre de 2009

¿Alguien tiene un buen marcador?

Mañana me esperan 17hs de viaje... Para entretenerme llevo 2 libros (por si me aburro con uno, tengo otro), un audio book (ya lo empecé y está muy bueno), música y la compu con pelis (la batería me va a tirar para una + el episodio estreno de House).... Con tanta cosa... no tengo lugar para llevar un lápiz para marcar "la raya" (ouch!).

jueves, 17 de septiembre de 2009

What are the odds?????

Te comprás un TV, viene con fallas técnicas que deforman la imagen y lo devolvés. Dos meses más tarde te comprás otro, de la misma marca pero un modelo más nuevo. ¿Cuáles son las posibilidades de que venga con la misma falla? ¿Una en un millón? ¿Dos ...en un millón tal vez? ¡No! La respuesta correcta es dos en dos. ¡Maldito LG!!!!

domingo, 8 de marzo de 2009

Comienza el año...

... lectivo.
La semana pasada fue de locos. Llegamos de Tandil el lunes a la tarde y el martes ya nos encontró haciendo mil cosas. ¡Qué rápido pasa lo bueno!
Del miércoles en adelante, Goldy estuvo en el examen de ingreso del PEF así que ya eso solo le requirió muchas horas fuera de casa.
Por mi parte, yo estoy renovando la bibilografía de una cátedra (no puede empezar antes porque estaba esperando un material edición 2009 -- que finalmente se publicó pero todavía ni noticias en las librerías así que me quedé con la opción B...).
Además, tanto para Goldy como para mí se viene un año con nuevas tareas y grandes desafíos, así que ya es hora de ponerse las pilas. De hecho, este recreito que me estoy haciendo me lo tomé luego de estar varias horas cargando material y actividades a la plataforma online de mis clases.
Bueno, intuyo que esto pinta aburrido y no creo que a ustedes les de para seguir leyendo del tema.
Me voy a preparar unos mates y sigo con el trabajo.
Saludos a todos y buen comienzo (ya sea de semana, de año, de recién casados... o lo que les toque vivir.

Titi.

miércoles, 21 de enero de 2009

La cancha de la lora.

Nuestros vecinos de enfrente nos tienen a mal traer con sus mascotas. El año pasado era un cusquito muy cabrón que se deleitaba en ladrar por horas enteras, preferentemente en la madrugada. Luego de su misteriosa desaparición (les aseguro que no tuvimos nada que ver…) hubo un poco de paz en el barrio. Pero al tiempo, esta gente consiguió otro de características similares: cusquito de esos que levantan unos 25cm del suelo, ladrido agudo y preferencia de aullidos en horarios de protección al menor. En una época, tuvieron un conejo que se les escapaba cada dos por tres y que también desapareció (les aseguro que Tina no tuvo nada que ver). Pero ahora, la última adquisición es un loro. Pocas veces escuché uno que parlotee tanto. Mati ya lo descubrió y tienen charlas de vereda a vereda muy monotemáticas pero hiper graciosas.
Mati: Hola
Loro: Hola
Mati: Hola
Loro: Hola
Mati: Hola.
Loro: ¿Cómo estás?
El loro en cuestión también grita llamando “Mamaaaaaá” y en más de una ocasión salí corriendo al patio pensando que era uno de los gordos. Te chifla como piropeando, etc. En cierto sentido, un maestro… Pero, sacando lo pintoresco de lado hay algo que nos molesta de este plumífero verde: a la mañana cuando se despierta… ¡LADRA! El muy degenerado ¡ladra! y lo hace de la mismísima forma que el cusquito con quién comparte vivienda. O sea, que te ladre el perro… todo bien (?). Pero, ¿el loro? Es lastimoso pensar que ni siquiera existe la posibilidad de que lo pise un auto… (broma, eh.. pobre loro… en el fondo lo quiero*).
Como dije antes, el loro tiene una cancha para hablar que no he visto antes. Según dicen, su mamá era muy parloteadora, tenía mucha habilidad para imitar cualquier sonido que escuchara y, mal que nos pese, le ha pasado toditos sus genes al hijo, quién a su vez, ha desarrollado la mencionada habilidad hasta puntos impensables.
Así que, lamentablemente, todos mis problemas para el sueño los debo remitir a LA CANCHA DE LA LORA.
Tengan los que puedan un buen día, una mejor noche y una excelente madrugada en total ausencia de ruidos molestos.
Saludos.

*Mejor dicho: lo quiero en el fondo de la casa y no en la entrada, justo enfrente a mi ventana!!!

viernes, 24 de octubre de 2008

Una señorita muy aseñorada

En ocasiones anteriores les conté de ciertos personajes que viven con nosotros (como el Sr. Presupuesto Familiar) y de otros que visitan cada tanto (Sra. I.). Hoy, les voy a contar de uno de éstos últimos.

Ella es una señorita de hábitos amables y de pocas palabras. Siempre ha sabido hacerle frente a la vida y nunca le ha reclamado nada. Sabe contar hasta 10 (o más si hace falta) antes de hablar o actuar frente a una situación que atiente con sacarla de su eje. Todos ansían estar en su compañía, pero no todos saben cómo hacerla sentir a gusto.

Paradójicamente, y muy en contra de su naturaleza, está mostrando ciertos rasgos de debilidad de carácter. Al igual que un adolescente en pena, últimamente está muy rebelde. Esta mañana, por ejemplo, le rogué que se quedara. No quiso y NO QUISO. Se fue al ratito nomás de haber llegado. Nuestro diálogo fue más o menos así:

Titi: Che, quedate. Preparo unos mates y charlamos un rato. Pará que le digo a los gordos que se callen y pongo el agua.

Srta. Paciencia: No… no puedo.

Titi: Dale. Acabás de llegar. Le saco la moneda de la boca a Meli y nos sentamos. Justo ahora me vendría bien una charla con vos.

Srta. Paciencia: Mirá… te dije que ando apurada. Paso en otro momento.

Titi: Pero… últimamente me decís siempre lo mismo. Los gordos te extrañan. Miralo a Mati como quiere llamar tu atención trepando a la mesada. Pará que lo bajo…

Srta. Paciencia: (susurrando) … 8, 9, 10, 11, 12… 98, 99, 100…

Titi: ¿Pero qué hacés? ¿Ya te vas? / Mati bajate de ahí ahora. A-HO-RA, dije.

Srta. Paciencia: Te dije que me iba. Además, no quiero que me digan lo que tengo que hacer. Si no quiero, ¡NO QUIERO! Punto.

Titi: ¡Será posible, será!

La verdad que extraño que no venga tan seguido. Según me dijeron, el alboroto la está superando. ¿Raro, no? Viniendo de ella, digo…

Pero bue’, si pasa por la casa de alguno de ustedes, le dicen de parte mía que la espero.

Saludos a todos.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Negro... II

Algunas fotos del otro día, tratando de combinar compras con entretenimiento para los gordos.
Como ven, hay cosas que pueden ser más complicadas que una mañana caótica. Y con respecto a esto, les hago una actualización: para rematar la mañana, Mati se hizo encima (número 2...) antes del almuerzo. Luego de comer fue al baño a hacer pis y llevó a su helicóptero Swoosh-swoosh que en un descuido terminó en el inodoro. Mati no lo pensó ni un segundo y lo rescató al instante. Y esto es la mitad del día... Espero no tener que seguir reportando en esta área en lo que queda del día...



Lunes negro.

Son casi las 11 am. Fue una mañana difícil y les cuento de qué viene:



8 am: Mientras desayunábamos, Mati tira al piso su plato casi lleno de copos. Diez minutos más tarde le da un codazo al vaso de leche (casi lleno también) que chorrea por la el mantel, la pared, el dintel de la puerta y hace un flor de charco en el piso.



10 am: Hago un corte en mi corrección para acompañar a Mati al baño, dejando una mesa tapada de parcialitos y un termo con agua caliente que, oh casualidad, también estaba lleno porque recién comenzaba a tomarme unos mates. A los dos minutos Meli me llama diciendo "agua". Le ofrecí su vacito, me lo rechazó, y con cara de "arrepentimiento" me señaló la mesa... Ya se imaginarán el resto: parcialitos empapados, ahora diseminados por la mesada, esperando secarse.



10:25 am: Mati quiere más almendras, y en vez de buscar las del frasco, agarra la bolsa de almendaras nuevas, que por estar tan llena, explota sobre el piso y desparrama frutas secas hasta debajo de la heladera.



10:53 am: Mientras escribo esta entrada, chequeando el correo en espera de un mail importante viene Mati a decirme que Meli agarró la canasta de frutas y está desparramando las mandarinas por el suelo...



Toda esta mañana caótica en el contexto de un Mati que se resitste a ir al baño (por número 2) y anda a los saltitos y lloros "frunciendo" para no largar nada...



Hoy es uno de esos días en que hubiera preferido no haberme levantado...

Espero que vaya mejorando con el paso de las horas...



Tengan ustedes un día más tranqui que el mío. Besos a todos.