miércoles, 19 de diciembre de 2007
martes, 18 de diciembre de 2007
No seré famosa...

... pero me codeo con gente que lo es... (jua, jua, jua)
viernes, 14 de diciembre de 2007
Sarna con gusto no pica...
Un sabio pensador dijo hace ya unos cuantos siglos atrás que todos los excesos son malos. Y no se estaba refiriendo exclusivamente a cosas que de por sí son malas, sino también a aquellas que, en su justa medida, se consideran buenas.
El sábado se inauguró una sucursal de Grido, así que ayer tuvimos que ir a probar los helados. ¿Y qué tiene de malo un súper-cucurucho de dulce de leche y chocolate bañado con salsa también de chocolate? ¡¡Na-da!!
Bueno, nada si dos horas antes no era que había hecho planes con la Fuxa para ir a cenar a otro lugar nuevo (para mí, que nunca había ido…): Hunter. Con el helado todavía dando vueltas en el sistema digestivo, ordené un burrito, que les cuento estaba es-pec-ta-cu-lar!!!! Lo acompañé con bastaaante tabasco así que también hubo bastaaaaante coca (ni light, ni zero, ni nada; coca, coca!!) Recordando mis dos embarazos y a juzgar por mi panza, podría engañarlos a varios diciendo que ya estoy de tres meses y medio…
Y bueno, otro sabio pensador (más sabio que el anterior, creo) dijo alguna vez que todo lo que no mata, engorda.
Y es así que acá me tienen, vivita y coleando, posteando para el blog.
jueves, 13 de diciembre de 2007
M 8 M
viernes, 7 de diciembre de 2007
El prefijo "in".
domingo, 2 de diciembre de 2007
Para el Momo.
De mi cuña y colega...
viernes, 30 de noviembre de 2007
La razón de mi desvelo.
9:00pm: Llamo al delivery de Jalisco.
9:20pm: Llega el pedido.
9:21pm: Goldy y yo le entramos con todo a los "Taconazos Jalisco" y le damos duro a los aderezos -- muy ricos y muuuuy picantes.
9:30pm: Goldy raja a comprar una coca porque nos dimos cuenta que no teníamos. Según sus palabras: "Unos tacos sin coca es como un mate sin yerba." No sé si yo lo hubiera descrito de semejante forma, pero para el caso, creo que es lo suficientemente gráfico.
9:35: Llega la coca. Seguimos cenando. Los potecitos de los aderezos siguen bajando...
9:55pm: Con las panzas que revientan, damos por terminada la cena pero seguimos tomando líquido para aplacar la lengua (de paso, es una cuestión sicológica eso de que el agua o las gaseoas quitan el "picor". En realidad calman la sed, pero para los que no están acostumbrados a los picantes, mejor comerse un pedacito de pan.)
4:00am: Me levanto con muuuucha sed. En vez de agua, me tomo otro vaso lleno de coca. No muy sabia decisión.
4:30am: Sigo sin pegar un ojo.
5:00am: La luz por la ventana me empieza a volver loca.
5:50am: Decido levantarme en contra de lo que mi atontada consciencia me sugiere.
6:00am: Me pongo a regar las plantas!!!!!!
6:30am: Publico una entrada en el blog.
martes, 27 de noviembre de 2007
Una alegría...
Vive con nosotros y está muy mala onda. Cada vez que ocurre algún evento importante en la familia, en vez de alegrarse con nosotros generalmente le da algún ataque de pánico, tiene un bajón de presión o se pone a llorar por horas.
Realmente estoy muy preocupada por la salud mental del Sr. Presupuesto Familiar. Desde que comenzó a vivir con nosotros, allá por el año 1999, nunca nos dio motivos de preocupación. Pero últimamente, cada situación de relevancia en casa le produce algún cuadro de estrés. Con la llegada de Matías, y cual hijo único desplazado, Presupuesto empezó a mostrar signos marcados de algunos trastornos sicológicos.
Cuando el año pasado decidimos cambiar el auto, ya no le gustó mucho la idea; y cuando finalmente encontramos "justo" lo que queríamos y nuestra alegría era descomunal, él, con cara larga nos hizo saber que muy contento no estaba…
Luego, la cosa empeoró y llegó a tener serios trastornos en la alimentación. En julio y diciembre se le da por la bulimia. Se da flores de atracones con los aguinaldos, que enseguida son "devueltos" en forma de vacaciones y regalos navideños… Desde la llegada de Melisa al hogar, también ha tenido brotes anoréxicos, donde "no prueba bocado". Bastante flaco se lo ve deambulando de aquí para allá sin saber muy bien que rumbo tomar.
Pero el otro día, nos dio una sorpresa más que agradable. Al contarle de otro acontecimiento familiar de extrema importancia, por fin se alegró con nosotros: Matías ha dejado los pañales. Desde ese día se lo ve con otro ánimo, lo cual nos pone muy felices. De hecho, hasta creo que ya se le han empezado a rellenar un poquito los cachetes. Esperemos que esto siga así. Nunca fue de los más fornidos y fortachones, pero deseamos que pronto podamos verlo feliz y por lo menos un poco más regordete … Aunque me pregunto si con dos nenes chicos, de los cuales una todavía sigue usando (muchos) pañales, esto no será mucho pedir…




