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miércoles, 5 de junio de 2013

Meli súper poderosa.

Con un palo en alto a manera de espada y algunos intentos fallidos de vuelo, Meli corría por el pasillo gritando: "¡¡SOY UNA SÚPER HÉRUA!! ¡¡SOY UNA SÚPER HÉRUA!!".

Yo: ¿Ah, si? ¿Y qué súper poder tenés?
Meli (con su dedito índice apuntando hacia arriba y girándolo rápidamente): Tengo el poder de los torbellinos.
Yo: ¿Posta? ¿Y que hacés con ese poder?
Meli: Atrapo a todos los malvados. Los pongo ahí adentro.
Yo: ¡Buenísimo! ¿Y después, qué hacés con los  malvados?
Meli: ¡Pff! ¡Me los como, obvio!

(No daba decirle a la gorda que con esta actitud, califica más para villana, ¿no?)

huracán 
Bien...a salvar al mundo... que tengo hambre.



¿Querés otra de súper héroes, pero de los reales? Tomá, acá tenés.

domingo, 20 de enero de 2013

El mejor ataque es la defensa.

Estábamos a un metro y medio de distancia, frente a frente. Yo la miraba fijamente. Ella, muy por lo bajito, también. Lo sé.

Por un momento, las dos nos quedamos inmóviles, como sin saber que hacer. Pero yo sí sabía qué hacer. Y ella también. No lo dudo.

De pronto, ella hizo un paso rápido y yo retrocedí dos.
Era mi turno. Hice un solo movimiento calculado. Ella, rápidamente hizo ocho pasos para atrás.

Después me dicen que en estas situaciones yo tiendo a exagerar y a ser miedosa.

Ahora pregunto:: Yo retrocedí tres pasos. ¡Ella ocho! ¿Quién es la miedosa y exagerada? ¡¡¡¿¿¿¿La araña o yo????!!!!



martes, 15 de enero de 2013

¿Querés que te cuente el cuento de la buena pipa?



Cuando era chica, mi papá siempre me contaba el cuento de la buena pipa. Contrariamente a la bronca que le producía a muchos (Karina I) o al sentimiento de incredulidad que nacía en otros: “nunca existió”, dijo alguien por ahí (Celina d G), o  al deseo de que “se borre de la faz de la tierra y que nuestros hijos no lo hereden” (Yani C), yo lo disfrutaba mucho. La esencia misma del cuento, con su eterna repetición, lo hace inmutable. Cuando el narrador (?!) lo comienza, nada de lo que haga o diga su interlocutor podrá variarlo en lo más mínimo.  Y así sigue, igual, siempre…  Y así es muchas veces la vida: hay cosas que no cambian,  independientemente de lo que se haga o diga a su alrededor.  Un ejemplo podría ser Goldy y su amor por los animales. Nacido y criado en un lugar de riqueza natural incomparable, tuvo entre sus mascotas más preciadas a perros, conejos, ¡víboras  y anguilas! (por mencionar algo nomás). Ese amor nunca va a cambiar, no importan las circunstancias. El cuento se repite… igual, siempre…

En nuestro tiempo de novios, yo ya debería haber intuido algo… El flaco se había empecinado en “sacarme el miedo” a algunos insectos, caracoles y víboras. Usó algunas formas convencionales. También otras.  De muchas maneras traté de explicar, de justificarme: “no es miedo; es repulsión”, solía decir sin mucho resultado…

Hace un par de años, mi media naranja quiso domesticar un lagarto muy, muy grande que aparecía todos los veranos en casa. No sé cuántas veces le pedí que no lo alimentara y cuantas otras le rogué que “se lo llevara”… No hubo caso. Dos mordidas en el tobillo sí pudieron, y un día más tarde, para mi alegría y tranquilidad, “Toto” (sí, porque hasta nombre le había puesto) tenía nuevo hogar en un arroyo cercano.

Dos meses atrás comenzó la historia de la tierna Mora. Goldy no dudó por un segundo en traer una yegua huérfana a casa muy a pesar de mis “dudas”.  El patio se trasformó en granja (¡con tranquera y todo!) y mi marido daba sus primeros pasos como veterinario de ocasión, poniendo inyecciones en el cuello, curando bicheras, pero por sobre todas las cosas, dando mucho amor y cuidado. Yo lo observaba con admiración. Mora se hizo querer, pero cuando le encontramos un lugar mejor para estar, sentí ese alivio que viene cuando las cosas vuelven a su curso normal…

El sábado Goldy estaba en  la isla. Me llamó por teléfono y en un momento me dijo: “te estoy llevando un regalo”. No hace falta ser muy viva para saber que en la isla no hay shoppings. Mi respuesta no se hizo esperar: “¡¡¡No traigas ningún animal!!! ¡¡¡Ninguno!!!!”. “Después vemos”, fue su respuesta antes de cortar….

 Y después lo ví: un perrazo negro, con 5 balas en su cuerpo, afiebrado, agujereado, mal, pero mal en serio.  “Lo vamos a llevar. No podía dejarlo allá. Si no lo hago ver, se muere.”  El viaje a casa fue en silencio. Por mi cabeza pasaban muchas cosas… Cuando me repuse del shock, le conté que en el patio había aparecido ¡un lagarto! y le recordé cuanto me disgustan, lo que había pasado con Toto y volví a pedirle que no se le ocurriera empezar a alimentarlo. Solo tuve silencio como respuesta. Silencio y una sonrisa socarrona…

Hoy tengo en casa a los animales de siempre más un perro malherido pero recuperandosé (lo vio el veterinario, el de verdad : ¡Dante!) y un visitante fortuito verde y amarillo que no me hace ninguna gracia.

Hace no mucho tiempo atrás descubrí que Goldy no conocía el cuento de la buena pipa. Cargada de emoción se lo conté. Por alguna razón, a él no le pareció emocionante. Ni siquiera entretenido. Casi diría que ni le pareció un cuento… 

Hoy, el que me está contando el cuento a mí es él. Por alguna razón, no me parece emocionante. Tampoco divertido. Es más, creo que esto ni siquiera es un cuento…

martes, 4 de diciembre de 2012

¡No entiendo! ¡Parece chino! (o surcoreano...)



Al volver del jardín, Meli me hizo la “tarjeta” que ven abajo.


Con una amplia sonrisa, me la dio y allí comenzó nuestro diálogo.

- Mami, esto te lo hice para vos. ¿Viste que escribí muuuchas palabras?
- ¡Sí! Me encanta, Meli.
- Leeme lo que escribí al medio…
(Luego de mirar y mirar....) - Oppa Gangnam Style!
- ¡¡¡¡Maaaaaaaaaaaaaa!!! ¡¡¡¿En serio escribí eso?!!!!!
- Aaaaaaajajjajajajjaajajajjajajjaja.

domingo, 11 de noviembre de 2012

La plañidera



“La Plañidera” es una película que cuenta la historia de una joven aspirante a actriz. Aprovechando su don natural para la actuación melodramática, usa el llanto para abrirse camino en la vida. Por mucho tiempo, ese juego de lágrimas le ha dado resultado. Lo que ella no sabe es que alguien le ha estado siguiendo cada uno de sus pasos, desde el primerísimo que se animó a dar, hace ya mucho tiempo atrás. Su patraña estar por ser desenmascarada y  los días de lágrima fácil para obtener lo que desea están por llegar a su fin. ¿Qué será entonces de ella? ¿Logrará recorrer el camino al éxito sin humedecer cada una de sus pisadas?


LA PLAÑIDERA
Basada en la historia real de Melisa A.

Véala solo en los mejores cines.

martes, 11 de septiembre de 2012

Bueno, poderoso y libre.


Estábamos teniendo una de esas conversaciones profundas que cada tanto mantienen los hijos con sus madres. Mati y yo estábamos dialogando sobre las características que hacen bueno a alguien. Pero bueno con todas las letras. Y en mayúsculas. También hablábamos del poder y de la libertad que da el volar… La verdad es que nunca pensé que se pudieran debatir esos temas con un nene de siete años.
Nuestra conversación venía más o menos así:

Yo: Hijo, te digo… Superman es el mejor súper héroe de todos.
Mati: El Hombre Araña es muy bueno. Y puede trepar cualquier edificio.
Yo: Pero Superman puede volar por arriba de cualquier edificio. Es más, si quiere se va volando a otros planetas. (Ahí le estaba por contar un poco de Krypton, pero no me pareció un dato de relevancia así que me callé la boca, cediéndole el turno.)
Mati: El Hombre Araña rojo es muy fuerte, pero el negro es más poderoso.
Yo: Superman puede escuchar cualquier conversación, no importa lo lejos que esté.
Mati: ¿En otro país?
Yo (sintiendo que ya era mío): ¡Obvio!
Mati: Pero el Hombre Araña se puede proteger con su telaraña y no le pasa nada.
Yo: Y Superman tira rayos láser de los ojos… rayos láser rojos…. y rompe todo… o suelda metales, también.

Nos encontrábamos en el clímax de la discusión. Yo todavía tenía un as en la manga: Superman sopla unos vientos huracanados* que pueden apagar un incendio forestal en la patagonia en menos de 2 segundos…. Pero nunca pude usarlo. Goldy interrumpió nuestra conversación y remató con un: “¡¡Y el Chapulín Colorado se hacía chiquito!!”

Irrumpimos en terrible carcajada y ahí terminó el debate, pero vino a mi mente lo importante:

Bueno no es aquel con habilidades para argumentar. Tampoco lo es quién le confía su vida a una telaraña. Bueno es el que tiene humor, el que disfruta de las pequeñas cosas (sin tomar “chiquitolina”).

Poderoso es el que reconoce sus errores con valentía (porque, la verdad.... hay que ser valiente para mencionar al Chapulín en semejante duelo de titanes).

Y libre no es el que tiene capa, sino el que deja volar su imaginación.


Buenas noches.

Titi


* Término que en realidad le pertenece a MazingerZ.

¿Querés más de súper héroes? Acá tenés:

El día que me caiga del pedestal.
De súper héroes y maestros.