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domingo, 20 de enero de 2013

El mejor ataque es la defensa.

Estábamos a un metro y medio de distancia, frente a frente. Yo la miraba fijamente. Ella, muy por lo bajito, también. Lo sé.

Por un momento, las dos nos quedamos inmóviles, como sin saber que hacer. Pero yo sí sabía qué hacer. Y ella también. No lo dudo.

De pronto, ella hizo un paso rápido y yo retrocedí dos.
Era mi turno. Hice un solo movimiento calculado. Ella, rápidamente hizo ocho pasos para atrás.

Después me dicen que en estas situaciones yo tiendo a exagerar y a ser miedosa.

Ahora pregunto:: Yo retrocedí tres pasos. ¡Ella ocho! ¿Quién es la miedosa y exagerada? ¡¡¡¿¿¿¿La araña o yo????!!!!



miércoles, 7 de marzo de 2012

Volver...

Siéntense y no se asusten. Volví. No aplaudan. Habrá que ver cuanto duro…

Hace tanto que no pasaba por acá que por poco olvido lo que era escribir por placer. Lo que sí he olvidado son algunas claves, un cumpleaños especial y una vez, una tarta de atún en el horno. En fin, cosas que pasan…

Desde que mi ausencia bloguil se hizo notar (¿se hizo notar?), algunos fieles lectores (?) y algún que otro visitante ocasional me preguntó por las razones. Inclusive, varios aseguraron que desde que abrí una cuenta en Facebook abandoné el blog. No sé (lo bueno del blog es lo extensa que puedo ser al escribir*- lo bueno del face es la interacción).

Explicaciones hay muchas, pero las puedo resumir como “faltas”: falta de tiempo, tal vez falta de interés, y obviamente, falta de inspiración. Pero el sábado, el comentario de alguien me hizo un “clic”. Fue algo más o menos así: “che, Titi… estuve leyendo tu blog. Me gustó mucho cuando contás las cosas que dicen tus hijos. Queda registrado acá. No te lo olvidás más. ¿Te imaginás leyendo otra vez todo en 40 años?”

Es cierto, acá ha quedado mucho para la historia: anécdotas, delirios, fotos, algo de humor, recuerdos (y encima El Sr. Blogger me dice que ésta es mi publicación # 600. Mirá que hay que escribir, eh...).  Y sí, este blog ha dado para todo… (bueno, todo no…  publicar acá no me ha dado dinero) y cada entrada lleva una partecita de mí. Por eso, acá me tienen.

Termino esta entrada, que ya viene larguita – sobre todo para la del retorno, con algunas perlitas de Mati y Meli, los amores de mi vida.

“No me gusta que los leones y los tigres se coman a otros animales. 
Si viene un león acá a casa, le voy a dar pan.”
Melisa dixit.

Vos le vas a dar pan para que no te coma a vos.”
Matías dixit

“Jua, jua, jua, juaaaaaaaaaaaaaaaa.”
Titi dixit



*no dije que sea bueno para ustedes 
 


martes, 28 de diciembre de 2010

Sospechas confirmadas.

Se confirmaron mis sospechas. Y una sospecha confirmada pasa a ser un hecho. Pero éste no me ha dado otro motivo para sonreír. En realidad, me dio razón para abrir mi boca grande, respirar profundamente y exhalar hasta vaciar los pulmones al compás del JUA, JUA, JUAAAAAAAAAAAA. Luego, a tomar aire otra vez y seguir. Es buen ejercicio abdominal esto de las carcajadas. Además, es terapéutico. Deberían probarlo.
En las redes sociales, algunos “estados” (status) se propagan más rápidamente y se multiplican de forma exponencial. No es lo mismo publicar “Estoy cansada” que “estoy embarazada”, ¿o sí? Los comentarios al primer estado podrían ser dos o tres del tipo: “¡Uf, yo tb gordis!” o “Hay un botón para decir “no me gusta”? El segundo tendría un hilo mucho más extenso e indefectiblemente incluiría preguntas como “¿Para cuándo?”, “¿De quién?”, “¿Sabés en la que te metiste?”
Con todo lo anterior en mente, sospeché que FB podría ser, en este día tan especial del año, el espacio ideal para una de mis macabras jugadas . El tema es que siempre me gustó gastarle alguna bromita a alguien en el día del inocente. En la era pre-feisbuquiana, me limitaba a una o dos víctimas por día. Pero luego de abrir mi cuenta, vi la masividad que alcanza todo lo que uno dice, y que luego se repite una y otra vez.Era campo fértil...
Y es así como se cumplió: con comentarios preguntado cosas como “What?”, “Vos sabés el efecto que puede causar este comentario, ¿no?”, “Mmmmmm…”, con mensajitos de texto o por privado, con preguntas ansiosas en el Messenger, y hasta con algunas llamadas telefónicas, entre las cuales rescato un: “Hola. ¿Estás embarazada?” (sí, así de directo fue... Ja).
Por esto, gracias a todos los involucrados que por hacer que mi día haya valido la pena, por haber logrado que haya hecho muchos abdominales y tenido una sesión de terapia sin haber visto a ningún profesional.
A todos ustedes, con mi agradecimiento y el cariño de siempre va mi saludo:

¡¡¡FELIZ DIA DEL INOCENTE!!!

Así, así me reí... Jua, jua, jua.

martes, 21 de diciembre de 2010

Campamento, no camping.

Los que me conocen desde hace mucho tiempo saben que hubo una época en que era la primera en anotarme para cualquier campamento o expedición que se organizara. He dormido en cuevas, refugios de ramas, en carpa sobre la nieve,  a la luz de la luna, he escalado, andado en bicicleta y quién sabe qué más. El paso del tiempo (y de las energías, la fuerza y, desgraciadamente, las ganas) hicieron que de a poco le fuera perdiendo el gusto a eso que tanto disfrutaba.

Goldy ha estado tratando de convencerme de salir de campamento desde hace rato. “A lo que más llego, sería salir de  camping”*, fue una y otra vez mi lacónica respuesta. “Energía eléctrica, agua caliente para una ducha, etc. Así sí…” Pero algo hizo “clic” en mi cabeza ayer y sin pensar demasiado, di el “sí”. ¡Y cómo disfruté las 24 horas que siguieron!

Lo pasamos genial. Los chicos (Mati, Meli, Romina y Pablo) estaban súper excitados. Estuvimos bañándonos toda la tarde (mientras Goldy armaba las carpas y acarreaba todo – es que yo también tenía que cuidar a los nenes, tomar sol y tereré… Todo no se puede… ;.)) Ver la puesta del sol en el río o estar frente a una fogata con la vista perdida en el fuego y la mente en el aire, eran  cosas que no experimentaba desde hace tanto que ni lo recuerdo.

Y hablando de recuerdos, volvieron muchos por mi cabeza. De las noches de fogatas, de carpas con mosquitos, de la tranquilidad y el silencio, de olor a humo, de mucha comida; de días de relax…

Y un resumen de lo mejor de lo mejor:
1-Goldy y yo en silencio frente a la fogata, luego que acostamos a los gordos.
2-El canto de los pájaros y el ruido de animalejos varios (esto último no calificaría realmente, pero bue…)
3-El levantarse a las 3:30am para ver el eclipse.
4-El acostarse a las 3:50am porque se me cerraban los ojos (Goldy y Romi lo vieron todo).
5-“Reviro” de desayuno y mates a las 8:30am, a la sombra de un gran árbol.
6- LOS CINCO MINUTOS DE LANCHA (SOLO CON GOLDY) DONDE ME SAQUE LAS GANAS DE PONERLA “AL PALO”, DAR CIRCULOS Y  SALTAR SOBRE LAS PROPIAS OLAS QUE HACÍA .¡¡¡¡ ESO ESTUVO MOOOOOY BUENOOOOOO!!!!

Veo en el futuro algunos campamentos que vuelvan a contar con mi presencia…
En la  próxima entrada van las fotelis.
Saludos a todos.



*Hay una gran diferencia entre ir de campamento y salir de camping. (Si no saben, pregunten – o mejor, googleen).

lunes, 13 de diciembre de 2010

Recuerdos & Meme


Recuerdo este cuaderno que tenía en el secundario más que cualquier otro. Era de esos con espirales y hojas rayadas y con contenido de lo más interesante. Yo era una de las tantas chicas que poseía uno. (Los varones no tenían, supongo que por vergüenza, pero bien que escribían en ellos y lo leían de tapa a tapa… Jua, jua, jua…)
Se trataba de un cuaderno con una pregunta en cada hoja. Este se iba pasando entre la gente para que las respondiera. “Así nos conocemos un poquito más,” decíamos. Era la “excusa” perfecta para el chismerío oficial y legal.
¿Cómo funcionaba? Simple. En la primera hoja ponías tu nombre en una lista numerada. Luego, en cada hoja sucesiva había una pregunta que respondías poniendo el número que te identificaba. Era interesante responder, pero muuuuuuucho más interesante era leer lo que los otros habían escrito…
El número 1 en el ranking de las preguntas más leídas se lo llevaba: “¿Quién te gusta?”. Lo peor del caso es que las respuestas en general eran de lo más aburridas, yendo de un “vos sabés quién” hasta un “mirá si lo voy a poner acá”. Bueno, igual la esperanza nunca se perdía… jua, jua, jua.
Otras preguntas: “¿De qué te arrepentís?”, “¿Cuál es tu comida favorita?”, “¿Pergolini o Tinelli?”.  Como nota, les cuento que en esa época de lucha entre “La TV ataca” y “Ritmo de la noche” sin dudarlo ni un segundo yo ponía todas las fichas por Tinelli…
Bueno, no sé a que vino este recuerdo, pero voy a hacer algo parecido para que se entretengan un poco – y sin nada comprometedor. Como decía aquel cuadernito… “para conocernos un poquito más”. Esto, en el ambiente bloguil se denomina “meme”, y funciona así:
1.       Nombro personas que quiero que lo hagan.
2.       Dichas personas copian, pegan y editan el texto de abajo.
3.       Lo publican en sus propios blogs y continúan la cadena.

En fin… un meme…

Nombre: Titi. Bueno, Cecilia. No se pongan en exquisitos que esto recién empieza.
Color favorito: verde
¿Pergolini o Tinelli?:* Pergolini
Una comida: la pizza
Una bebida: el agua
Algo por qué arrepentirse: (buenas) oportunidades perdidas
Un hobby: ¿cuenta “tener un blog”?
El día perfecto: sin madrugar, con mucho sol y con Goldy y los gordos
Un auto: sin grandes aspiraciones, un auto espacioso, súper cómodo y donde siempre haya lugar para algo más (el actual califica)
¿Noche en la ciudad o tarde en el campo?: tarde en el campo
Un defecto: son varios, pero la impaciencia se lleva el 1er premio. Premio consuelo: puedo ser muy chisquillosa.
Una virtud: me llevo bien con todos
Un amor no correspondido: el de Michael Fox (¡maldito bastardo…!) J
Una manía: la “rulosa” en el pelo. La traigo desde chica y no la he podido desarraigar. (tampoco es que he querido)
¿Lo dulce o lo salado?: Pregunta tramposa. En mi caso sería lo dulce Y lo salado. Pero bueno, si TENGO que elegir: lo salado.
¿Tele o compu?: compu

Ahora, los elegidos: La Fuxa, Jesi, Noe, y Marce.

* Un poco tarde para esta "pelea", pero esa era una de las preguntas del "cuadernito" y por eso la desempolvé...

sábado, 11 de diciembre de 2010

Casi 8 hs de placer.

Con Goldy en Corrientes y los gordos en Mar del  Plata, hoy decidí quedarme en casa a disfrutar de la soledad y el silencio (¿cuántas veces puede una mamá de dos nenes pequeños y de uno grande hacer algo así?).

Uno de mis hobbies favoritos es leer, así que hoy realmente aproveché y por casi 8 horas me sumergí en las páginas de los libros. Esto es lo que lei:

- Varios capítulos de La Biblia, junto con el Comentario Biblico. (Hace un tiempo empezé a leer cada capítulo con su comentario. No saben lo beneficioso que puede ser. Se los recomiendo).
 - Varios capítulos de "El conflicto de los siglos".
- Los últimos capítulos que me quedaban de "Señales de Esperanza" (de Bullón)
- Todo el libro llamado "Una vía de escape", que relata la historia de Doru Tarita en su escape de la Rumania comunista y como Dios lo protegió y guió en cada paso del camino.



He aprendido, he disfrutado, he pensado. Ha sido un buen día.

martes, 5 de octubre de 2010

Mi pijama verde

Tengo un pijama verde. Es lindo, cómodo y verde – del tono de verde que nunca pasaría desapercibido.
Ahora, imagínenme con ese pijama dando pasitos cortos y descontrolados que me llevan de un lado a otro de un pasillo de hotel, en un décimo piso. Son las 12:45am. Mi corazón late acelerado y mis cuerdas vocales vibran al ritmo de un “hi, hi, ha, haaaaa”.
Lo único que deseo es tener el coraje suficiente para volver a entrar a la habitación y llamar a la recepción por ayuda. No puedo. Tampoco alcanzo mi campera, como para tapar un poco lo verde, y bajar a la recepción, rogando no encontrarme a nadie en el ascensor. La escena es pa-té-ti-ca por dónde se la mire.
Imagino que querrán saber qué fue lo que motivó que a las 12:40 interrumpiera mi lectura y en un salto y medio estuviera fuera de la habitación. Hete aquí lo ocurrido:
Como les dije, estaba leyendo tranquilamente cuando de pronto sentí un ruido extraño que provenía de la ventana. El vidrio estaba entreabierto y la persiana casi baja. “Estoy en un décimo piso,” pensé. “Nadie puede entrar,” me aseguré despreocupada. Error. Nadie, no, pero ALGO sí. El bicho no identificado ya revoloteaba como loco, golpeándose contra las paredes, haciendo un ruido infernal. En mi rauda huída no me percaté de los detalles, salvo que era marrón. Estoy segura que quería hacerme daño, ¿morderme la yugular, tal vez?, o en el mejor de los casos, darme el susto de mi vida. Lo logró. En un momento pude haber pensado en vampiros marrones o gorriones gigantes con marcados instintos asesinos
“Seguro que el bicho estaba más asustado que vos,” me dijo papá al día siguiente. La verdad, no lo creo.
Sí, parece simpático. Igual, yo no me fiaría demasiado... Tiene una miradita desajustada....

lunes, 30 de agosto de 2010

A cococho...


Lo que aprendí jugando al caballito con la jinete Meli:
1.       Que los pisos de mi casa estaban mucho más sucios de lo que aparentaban.
2.       Que siempre es bueno tener cerca un “Anaflex” o algún miorrelajante para el período post-juego.
3.       Que yo ya no estoy para estos trotes.
 Pero... ¿quién me quita lo bailado?

martes, 20 de julio de 2010

Waka-waka


Aunque no deleite oídos como Susan Boyle, me gusta mucho cantar. Aunque no perfore tímpanos como la Marengo, me gusta que nadie me escuche.* El problema es: ¿dónde tenés la libertad para combinar ambas cosas? En el auto.

Cada vez que me subo, luego de poner la llave para arrancar, indefectiblemente y de forma casi autómata, empiezo a cantar. Les puedo asegurar que mi tutú ya escuchó en repetidas ocasiones salir de mi boca desvergonzada el “Waka-waka” de pe a pa… con sus estrofas en castellano, en inglés y… sí, sí… ¡en fang! (¿Quién dijo por ahí que no tenía oído para la fonética, eh, eh?).

Hasta ahí todo bien. Pero desde hace un tiempo me está pasando algo extraño: me subo, pongo la llave para arrancar, indefectiblemente y de forma casi autómata, empiezo a cantar y…. ¡zás! Me viene a la mente la imagen de alguien escondido en el asiento trasero. Su intención no es la de sacar un arma y pedirme el auto. Tampoco la billetera. No. Su sola intención es escucharme cantar. No sé si me ruborizo, pero es algo insólito y aunque sé que no hay nadie, doy una rápida inspección visual como para quedarme tranquila.

Y una vez que me aseguro de mi soledad, ¡que siga la música!
…. “Tsamina mina eh, eh
Waka Waka eh, eh
Tsamina mina zangalewa… This time for Africa!

 Si juego a esto en el face, seguro no me va tan bien...
(…. “Tsamina mina eh, eh
Waka Waka eh, eh
Tsamina mina zangalewa…)


*Creo que no le vendría nada mal a la Marengo seguir mi ejemplo…

sábado, 19 de junio de 2010

Algo rico.

"Tengo ganas de comer algo rico", pensé mientras leia un rato. En el tiempo que se tarda en pasar de un párrafo a otro revisé mentalmente una escasa lista de opciones. Sabía que ni las alacenas ni la heladera tenían nada que me apeteciera. Seguí leyendo...

"Tengo ganas de algo saladito", volví a repetirme para mis adentros. Entre línea y línea escuchaba en mi cabeza el ruido de algo crujiente y se me hacía agua la boca pensando en todo lo que no tenía: unos conitos 3D, unos pepinitos pickles o unas saldix. Continué con la lectura y me propuse que al terminar el capítulo iría a urgar los rincones de mi alacena en búsqueda de algo que se me hubiera escapado en mi fotografía mental.

"Con algo dulce me arreglo igual", empecé a vociferar al ver un paquete de galletitas 7 semillas, algunas nuces y un paquete de harina leudante. Al abrir la heladera sentí como si el  yogur, los aderezos y las zanahorias me hubiesen  mirado con una sonrisa socarrona.... "Acá tampoco, lero, leroo". Pero de pronto, la gloria:

Cómo no me acordé de esto!", chillé de emoción. En frente a mis ojos, un pote (de los grandes) de helado de Samar. A juzgar por el peso, imaginé que habría una cantidad importante. Sabía también que no iba a encontrar ni dulce de leche ni chocolate, pero con suerte habría quedado algo de frutilla o de americana. Samar es palabras mayores, así que en un arrebato de desasociego, y en menos del tiempo que toma decir "mascarpone" ya estaba abriendo la tapa. De allí, al horror:

Ho-rror!", llegué a tartamudear a la vez que me desgañité, presa de la desesperación y el desánimo, pensando en quién habría sido el malnacido que había cometido semejante ultraje. Señores, en el tema heladeril hay códigos...

El que hizo esto me va a escuchar !" dije en voz alta, como para asegurarme que una vez encontrado el culpable, haría cumplir mis palabras.

No podés comprar helado de coco! ¡Y menos que menos de cereza! ¡Simplemente, NO PO-DES!" Es imperdonable. Y para colmo, la cereza venía con pedacitos de esas frutitas abrillantadas espantosas y el coco con ralladura. Si el mal no era suficiente, tener que morder cositas es el fin.

Y para que lo sepan: el código heladeril para consumo grupal dicta que el gusto infaltable es el dulce de leche, seguido por el chocolate. Luego, la frutilla, el limón, el café o la crema del cielo, por mencionar algunos. Y nunca, nunca deben incluir cositas duras mordibles (entiéndase frutas, chispitas de chocolate, copos, almendras, etc, etc...).  Esto excluye, obviamente, a los cucuruchos, potecitos de 1/4kg y similar de consumo personal.


Si, nene... ésta es una elección inteligente.*


 * Y no, no conseguí fotito de Samar.

jueves, 17 de junio de 2010

Se me sube la mostaza....

Dice mi mamá que cuando ella se casó y hasta hace algunos años atras, siempre pesó lo mismo.

Desde la época de mi adolescencia que peso lo mismo. A veces kilo de más, otras de menos, pero siempre me mantuve relativamente igual. Con el embarazo de Mati, resultado de casi 5 meses de cama y mucha ansiedad que bajaba cualquier heladera, aumenté 17kg. Con Meli fue distinto... y luego de algún tiempo mi cuerpo volvió a ser el de siempre (con algunas partes más afectadas por la gravedad... pero nada más... ).

¿Y para qué les cuento esto? Porque me tienen re-podrida con que estoy flaca. Todo el mundo, cuando pasa un tiempo de no verme sale con eso.

Estoy igual que siempre. Me estoy alimentando bien (muy bien...así que no rompan...), estoy sana aunque que con una desregulación de la tiroides.... pero nada más.

¡Cortenlá porque ya me molesta y me pone muy incómoda! Vean fotos de mis viejos; vean fotos mías de antes. ¿De donde quieren que saque lo que nunca tuve? Y tampoco es "flaquitud"... así que no exageren...

Gracias.

lunes, 14 de junio de 2010

Out of sync.

Se acerca el final del cuatrimestre, se agrandan las pilas de TPs para corregir, se acaban las energías, se aumenta el estrés. Entre otras cosas. Además, empecé a bruxar, a olvidarme cosas, a comer más. Entre otras cosas.

Algunos ejemplos:

La semana pasada me pasó dos veces algo muy interesante -- por llamarlo de alguna manera. Estaba en mi clase de gramática inglesa presentando un tema. Al escribir algunos ejemplos en el pizarrón, noté la cara de desconcierto de mis alumnos. No era la cara típica de desconcierto... (a esa ya estoy acostumbrada, jajajja). Al preguntarles qué pasaba, ellos no sabían qué responder. Luego de un ida y venida me di cuenta que cada ejemplo dado se correspondía con el siguiente tema. Es como si les hubiera estado enseñando a sumar, pero en el pizarrón escribía: 5 - 2 = 3

Y lo peor fue hoy: Mandé a Mati al jardín... en día de jornada institucional!!!


Para atrás. Estoy para atrás y no hay vuelta que darle.

Saludos a todos.

lunes, 31 de mayo de 2010

Lo que fue y lo que será...

El final del domingo me encontró con:
- 1 termo de mate y un cuantioso número de tortas fritas encima.
- todos los parciales de gramática  corregidos.
- unos minutitos de ejercicio para despejar la mente.

Saldo: positivo

El principio del lunes pone por delante:
- 1 termo de mate sin tortas fritas para acompañar.
- una pila de prácticos para corregir.
- dos clases para preparar.

Saldo: ($·%&#!!@?)

lunes, 10 de mayo de 2010

Factores de compresión...


Para entender esta entrada, necesitan comprender tres cosas. A saber:
1. Frecuentemente, cuando se quiere subir a internet un archivo muy, pero muy pesado, se lo parte en archivos más pequeños y luego se los comprime (para que pesen aun menos). Esto facilita la subida y aunque dificulta la bajada (porque es un garrón tener que bajar un archivo en 10 vínculos), la asegura. ¿Se imaginan que se les corte la conexión cuando habían bajado 3.7GB de 3.8?
2. Ayer comencé a bajar ni un video ni dos…. sino una colección. Archivos pesados si los hay, la cosa completa está subida ¡¡¡en 38 vínculos!!!! Por el momento, no me anda ningún gestor de descargas así que estoy haciendo todo el laburito de forma manual… #$&/!@”$!!! Para el final del día, había repetido el mismo proceso de descarga 21 veces…
3. Ayer anduve con dolor de garganta. Antes de acostarme Goldy me trajo un vaso (grande, bien llenito) de jugo de naranja. Si a eso le agregan todo el líquido que había tomado por una cena picantosa, se podrán dar una idea lo que sería la noche.
Ahora sí, la anécdota:
Me encuentro en posición fetal, con cada músculo de mi cuerpo comprimido hasta lo máximo. La vejiga duele. Mucho. Mi mente le ordena a mi cuerpo que se mueva, salte y vaya a descargar…. No hay respuesta. Otra vez. Nada. Pese al dolor, él se resiste. Sabe que si lo hace una vez, tendrá que volver a hacerlo ¡12 veces más!
De a poco voy tomando conciencia y me doy cuenta que la razón de tanta lucha interna es el absoluto convencimiento de que el proceso de ir al baño está partido en 13 (y para colmo, re-yeta… jajjaja) y que el levantarse y acostarse 13 veces no es tarea agradable, y menos a esa hora de la madrugada.
Hay dolor. Mucho. Me convenzo de que la descarga se puede hacer en un vínculo sólo.  De un salto salgo de la cama, y en lo que se tarda en bajar un archivito de unos 100mb con una conexión decente, ya estoy otra vez en la camuchi, contenta de saber que he cumplido con el deber.

 Nota: La situación es 100% real.
3:40am: Me levanto al baño; ahí me fijé la hora.
3:42am: Empiezo a entender la analogía y a redactar en mi mente esta entrada.
4:01am: Sabiendo que de no anotar mis pensamientos, a la mañana todo habría parecido un sueño, me levanto y garabateo en un papel las ideas que reflejan la entrada de hoy. (Si esto no es amor al arte, no me imagino qué lo es…).

domingo, 2 de mayo de 2010

Tic, tac, tic, tac...

Además de las incipientes arrugas, el indudable efecto producido por la gravedad en algunas partes del cuerpo, y la osadía de una cana que tuvo el tupé* de aparecer la semana pasada, hay otras cosas que me están diciendo que el tiempo pasa…
Recuerdo de adolescente (cuando creía que me las sabía todas, obvio…) le pregunté a mamá qué actores les gustaban. Me dijo que de joven le gustaba mucho Robert De Niro y Robert Redford. “Qué vejestorios”, pensé… Hoy, mi respuesta sería Michael Fox. Imagino que más de uno dirá: “¿Y ese quién es?”
En otras épocas disfrutaba de la música a un volumen elevado; no concebía la idea de escucharla de otra manera. Ahora no soporto a “otros” con la suya a todo trapo. A pesar de que algunos tienen un dudoso gusto y apreciación musical, a veces han tenido sus momentos de lucidez y han puesto temas buenos. Así y todo me molesta. Me molesta el sólo hecho de que no se respete mi derecho a disfrutar del silencio.
Unos cuantazos años atrás miraba “Montaña Rusa” y moría por Gastón Pauls. Hoy miro “Todos contra juan” y soy el público “target”. Un adolescente de hoy no entendería absolutamente nada de lo que ocurre en esa serie…
Antes podía dormir 15hs corridas. Hoy, por varias razones (en realidad por dos: una de tres años y otra de cinco) no puedo. Y si pudiera no lo haría. Mi cuerpo atrofiado ya no soporta tanto tiempo en la misma posición… No les digo que me duelen los huesos, pero tampoco estoy para una maratón.
Antes creía que me las sabía todas. Ahora sé que toda la vida es un camino de aprendizaje y que lo divertido es justamente eso, el camino, y no solamente la llegada.
Sí, sí… esto indica que me está agarrando el viejazo… Pero en realidad, no es algo que me moleste o me perturbe el sueño. Para nada. Lo tomo con humor, como el tono de esta entrada.
Saludos a todos, jóvenes y viejos por igual.

Titi


* esta frase habla por sí sola… Hace rato que nadie la usa, pero a mí me la decía mi mamá (allá lejos y hace tiempo, claro). Para los más jovencillos: ¿no sabés lo que significa? Mirá acá (en la parte coloquial).

jueves, 8 de abril de 2010

Seguro que no me creen...

¿Me creen si les digo que ESTOY ESCUCHANDO UN PARTIDO DE VOLEY? ¿No? Me lo imaginé... ¿Y si les digo que lo estoy escuchando en italiano?
Y sí, no los entiendo en castellano así que no entenderlos en tano tampoco me afecta tanto... Pero van por el "SEGUNDO SETTE... DICIOTTO-VENTUNO". Peleadito, parece...

domingo, 28 de febrero de 2010

Tres agradecimientos por mi cumple.

1. A Dios, por haberme dado otro buen año de vida.

2. A todos los que se acordaron y me dieron la alegría de sentirlos cerca.

3. A todos los que se olvidaron (me siento tan identificada con ellos) y me hicieron saber que no soy la única que lidia con esto.


Saludos a todos.

jueves, 25 de febrero de 2010

Una guerra perdida.

Si querés estar en forma, hacés ejercicio.

Si querés hablar otro idioma, te registrás en Livemocha.
Si querés aprender a manejar, le robás el auto a tu viejo vas a una academia de manejo (¿?)

Hay muchas cosas que con fuerza de voluntad, esfuerzo o fianza práctica, salen.

Hay otras que no. Una de ellas es la ley de la genética.

No importa si tenés una voluntad de hierro, si le ponés mucha garra o tenés una cuenta bancaria abultada mucho tiempo para la prueba y el error. La guerra contra los genes es una guerra perdida. Punto.

Y yo recién ahora me estoy dando cuenta. Todos estos años pensando que era posible; que con un poquito más de ganas iba a recordar los nombres de todos mis alumnos -- por lo menos al final del primer mes -- que me iba a salir el apellido de mis vecinos sin titubear o que a mi hermano le iba a embocar con “Momo” en el primer intento sin pasar por el bochorno de decirle: “Che, Goldy, Mati, eh… Momo…”.

Podría haber heredado la combinación genética de mi mamá, esa que hace que se acuerde de los nombres de todos sus conocidos desde que fue al jardín de infantes hasta ahora, las fechas de cumples de todos, sus patentes de autos y sus números de teléfono (no… de los celus no. Pero de los fijos, toditos), por mencionar algunos… (Ahora que lo pienso, podría ser una muy buena agente encubierta...).

Pero heredé la de mi viejo, que no se acuerda el día de su aniversario (y sí, lo cuento porque es de público conocimiento ya), duda si mi cumple cae un 26 o un 27, y tal vez ni se acuerde lo que comió el día anterior.*

Así que, señoras y señores, como bien dice uno de mis refranes favoritos: “No le pidan peras al olmo”. Déjenme vivir en mi triste condición de desmemoriada crónica. Todavía no es algo que me afecte demasiado… y creo que cuando lo haga, estaré senil y chocheando, por lo tanto, lo olvidaré…

* Y para no dejarlo mal parado, para algunas cosas mi viejo tiene una memoria increíble. El tipo es un claro ejemplo de lo que es la "memoria selectiva"... ¡Ja!

miércoles, 10 de febrero de 2010

Mi ausencia...

Mi paso fugaz por este blog (con alguna que otra foto cada tanto) y mis ausencias prolongadas se debieron a un estado de relax total en el que ni siquiera supe en qué día estaba viviendo. Mis días veraniegos se pasaron en ojotas, siempre con alguna infusión en mano, nadando en la pile, maldiciendo a los insectos, saliendo en familia, asustándome del lagarto, y no haciendo mucho más.

También pasamos unos días en Mar del Plata y otros pocos en Tandil. En el viaje de vuelta trajimos a Romi (mi sobri). Mati y, sobre todo, Meli están disfrutando mucho la presencia de otro chico más en la casa.

Esta semana, y muy de a poquito, me comencé a hacer la idea de que el comienzo de un nuevo año escolar es inminente. Pero cuesta. Mi cabeza rechaza toda idea de horarios, salidas programadas, actualización de programas, etc. Mi cuerpo no acompaña…

Gracias a Dios el cambio es paulatino. El lunes comenzó acá en la UAP un congreso de educación. Ha sido una buena manera de empezar a moverse. La próxima semana tendremos la oportunidad de ver qué han hecho nuestros alumnos en las vacaciones y cuanto han estudiado para sus finales… (espero que no hayan estado tan relajados como yo… ).

Todavía estoy en punto muerto, pero ya con el pie en el embrague. En cualquier momento pongo primera y ahí sí… Tanto en lo literal como en lo figurado, me gusta manejar rápido, así que no pasará demasiado hasta que mis alumnos, mis hijos y mi esposo me digan: "¡¡Che, bajá un cambio!!"

Con suerte, también sentirán esos rugidos de motores también en este blog. ¡Saludos, bloggers!

lunes, 18 de enero de 2010

El sabor de la victoria.

A ver señor, confiese: ¿cuántas veces lloró por ella? Señora, ¿cuántas veces pensó que su vida sería más fácil si ella no existiera? No sé usted, pero yo sí... ¿vio?
Las lágrimas derramadas son tantas, que de la emoción casi se me cae el lagrimón acá, pero no lo considero correcto así que trato de contenerme.
Ella me hace sufrir cada vez que la veo, no importa lo que haga... He probado los mil y un métodos; me he informado; he pedido consejos. Nada. He fallado mil y una vez.
Pero ayer le hice frente. La miré fijamente, desafiante. Con cuidado me calcé las antiparras de la pile de Mati y con toda la confianza del mundo le dije:
"¡Tomá, cebolla! ¡A ver si ahora me tirás el ácido en los ojos! ¿A que ahora no me llega?"
Tarareando un "lero lero..." bajito, la hice pedacitos... con el placer de la victoria entre mis dedos y unos ojos vivaces que la veían a traves del plástico gris, intactos... felices.